Mamá ¿me quieres?

Creo que a estas alturas mis hijas ya tienen claro que las quiero a pesar, y sobre todas las cosas, pero las primeras veces que les pregunté si creían que las quería cuando estaba enfadada, la respuesta fue un “no” al unísono.

Desde que son conscientes de que reprobamos algunos de sus actos,  es necesario hacerles entender que papá y mamá las quieren siempre, sin más. Así que me he empleado a fondo en dejar bien claro que, aunque a veces tenga ganas de estrellarlas, las quiero igual en todas las circunstancias.

Que aunque Claudia se contraríe por cualquier bobada y decida hacer el recorrido del cole a casa de rodillas (esto es cierto, ¡lo juro!) y a gritos,…la quiero igual.

Que aunque Candela, con cuatro años, se siga cogiendo rabietas, de las que los manuales definen como típicas de los dos años,…la quiero igual.

Que aunque el desayuno sea una batalla diaria,…las quiero igual.

Que aunque se peguen con saña,…las quiero igual.

Que aunque no obedezcan hasta la decimocuarta vez,…las quiero igual.

Me enferma oir, por ignorante y mezquino, el condicional de “si no te portas bien, mamá no te va a querer”, porque habrá muchos malos tragos en la vida de nuestros hijos que no les podremos evitar, pero sí les podemos “regalar” la seguridad de que nuestro amor es incondicional, y si lo tienen claro, les habremos hecho más fuertes.

Os recomiendo el cuento “¿Me quieres, mamá?” de Bárbara M. Joosse en el que una mamá esquimal le responde a esta pregunta a su pequeña.

Sara B. / Madrid

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