La Teta

Veo a mi sobrina Alba, que tiene un año y medio, agarrarse a la teta de su madre con un deleite difícil de cuantificar. Sentada en su trona, la coge con las dos manos y, riéndose de medio lado, saborea lo que para ella es un manjar inigualable. Contemplar a un niño ya “mayor” tomando el pecho es un espectáculo en toda la dimensión de la palabra, si no, que se lo pregunten a mi suegra…

Que tu nuera decida dar el pecho a su hija mayor 2 años y medio, puede pasar por una enajenación mental transitoria, propia de su inmadurez de primeriza. Pero que repita con su segundo hijo hasta los 3 años es una osadía de pronóstico reservado. Y eso, exactamente, es lo que hice yo. Y lo que volvería a hacer.

Dar el pecho a mis hijos, y darlo tanto tiempo, es una de las experiencias que más me han gratificado en mi vida. Pero, salvo por la complicidad con otras madres “raras” como yo, debo confesar que es una opción que te escora en la sociedad.

“Pero ¿hasta cuándo le vas a dar?”, “Pero ¿todavía tienes leche?”, “Pero si ya no le alimenta”, “Pero si tu leche es agua”, “Pero ¿va a seguir mamando cuando vaya a la Mili?”… Nótese que todas estas amables observaciones comienzan con un “pero”, y es que nos encanta opinar, juzgar, objetar y dirigir, especialmente si hablamos de la lactancia ajena. Y, lo que es peor, la mayoría de las veces, sin conocimiento de causa.

Durante esos casi 6 años en los que estuve dando el pecho a mis hijos me convertí en embajadora de la OMS (la Organización Mundial de la Salud). Yo y mi OMS, unidas para siempre. Porque, en lugar de soltar, respectivamente: “Oh, cielos, ¡cómo he podido decidir cuánto tiempo quería darle el pecho a mis hijos sin consultarte primero!” o “Claro que tengo leche, y de la buena, no como otras”, o “¿A qué perfil nutricional nos estamos refiriendo cuando dices que no le alimenta: al lipídico, al metabólico…?” o “ Sí, mi leche es agua y, además, está ácida y contaminada y erosiona el estómago, pero ya sabes que los niños son de hierro”, o “Es que me han dicho que si sigo dándole el pecho, aunque vuelva la mili él se libraría“… Pues eso, que en vez de contestar estas lindezas, que más de una vez hubiera pagado por poder decir, recurría a la OMS: “La Organización Mundial de la Salud recomienda dar el pecho hasta los 2 años, o más”. Así, además de quedar como una impertinente sabihonda, lograba zanjar la conversación de inmediato.

¿Por qué nos molestará tanto que los demás tomen caminos distintos al nuestro? Mis hijos se han criado sanos y felices, a pesar de los terribles pronósticos y/o  elocuentes silencios (y es que, a veces, el que calla no otorga, y si no, que se lo vuelvan a preguntar a mi suegra…).

Cumplidos ya los dos años, interrogamos a mi hija Ada acerca de qué le gustaba más: la teta o las chuches, a lo que ella contestó: “Las chuches… La teta sabe a chuche”. Inigualable demostración de diplomacia, que para sí querrían muchos Estados. Su teta ha crecido con ellos proporcionándoles en cada momento lo que necesitaban, como un elixir mágico. Por eso, también Ada proclamaba que estaba “esquesita”, o me regañaba a media noche: “Ota, ooooota”, para que me girara y le diera del otro pecho. Atesoro también mil anécdotas de Teo, porque 3 años y un mes mamando (¡qué condena para algunos!), dan para mucho.

Fue una etapa única que, pese a la gran “preocupación” de casi todos los que nos rodeaban, pudimos vivir, disfrutar y culminar como y cuando quisimos. Creo que los tres la echamos de menos, como ese paraíso perdido que ya no puede volver.

Y, aunque el tiempo me ha dado la razón, y parece que estos hijos míos no padecen ni raquitismo, ni úlcera de estómago ni complejos varios a tratar por eminentes psiquiatras, no he recibido ningún mensaje en otro sentido por parte de todos aquellos que, cuando menos, me negaron el criterio.

Pero no voy a quejarme, está bien eso de ir caminando por la otra orilla de la vida. Muchos te dejan, de entrada, por imposible y si tienes suerte de verdad, uno de ellos puede que sea tu suegra.

Terry Gragera

3 Comments to “La Teta”

  1. Fabiola Folgado dice:

    Ole!. Al leer el post me he sentido identificada. Cuando sobrepasamos los 2 años de lactancia, la gente dejo de opinar, aunque se que no lo veían bien. Nos llegaron a decir que mi hija seria dependiente e insegura. Mi hija crece sana, feliz e independiente, con confianza y seguridad en si misma. Una gran decisión la de optar por la lactancia materna prolongada

  2. Olga dice:

    Hola! Me encanta todo lo que haceis y lo más importante es que me sirve de ayuda también!
    Tengo un niño de 14 meses y sigo dándole la teta, pero tengo curiosidad por saber cómo dejaron vuestros hijos (de una edad tan avanzada para la sociedad que nos rodea) de quererla.
    Me siento identificada y reflejada por completo con vuestro último post.
    Muchas gracias, seguid así!

  3. madalina dice:

    hola me encanta lo que haceis aqui me ayuda mucho todo esto…y vuestra experiencia…tengo una preguntita si se puede mi niño tiene 4 meses y le doy solo pecho solo que no aumenta de peso e n 2 meses a aumentado solo 600 gramos…leche si tengo y bastante pero me parece que se distrae con todo lo que puede y no quiere comer…el pediatra me dijo que si no quiere la teta que le dou leche de formula pero no quiero hacer esto…es mejor paara mi bebe si se toma la teta aun mas que tengo leche suficiente…a pasado alguna de vosotros por esto?me puedes aconsejar que hacer?

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