Generosa

Ada hará su Primera Comunión en unos días. Reconozco que me está dando una lección de tranquilidad. Tiene presente el acontecimiento, pero no más que cualquier cita importante con la familia. No le ha salido a su madre, oséase a mí, que metamorfoseo en un ser nervioso y agitado cual Whoopi Goldberg en “Sister Act” cada vez que el estrés por un acontecimiento venidero se apodera de mí. Sí, soy claramente mejorable (para desesperación de mi santo marido) qué le vamos a hacer…

El caso es que estamos inmersos en los preparativos y entre las cosas que nos planteábamos estaba el aluvión de regalos que una criaturita así puede recibir aunque tu lista de invitados se circunscriba a los más íntimos, es decir, a 50 personas. No queremos que pase como en Navidad, donde, además de la visita de los Reyes Magos, está su cumpleaños y el de Teo. Año tras año pedimos, rogamos e imploramos cierta mesura en los presentes que recibirán… sin ningún resultado. Hay quien incluso se molesta porque le “sugieres” que no se rasque el bolsillo, pero esa es otra historia…

En nuestro deseo por dotar de cordura la celebración, le planteamos a Ada si le “apetecía” recibir una parte de los regalos, no en especie sino en dinero, en cash, con el objeto de donarlo a gente que lo pudiera necesitar más. “Esto…, Ada, que Papá y yo habíamos pensado si te apetecería que, en vez de regalos, te dieran dinero para donarlo a Etiopía”. “No, yo quiero la casita de los Littlest Pet Shops y una cámara de fotos y unos patines y…”. Normal, y, hasta cierto punto, un alivio. Que una niña de 9 años no muestre, de entrada, las maneras de la Madre Teresa de Calcuta es un consuelo para una madre (semi) paranoica como yo. Ya me veo visualizando su futuro si hubiera dicho que sí a la primera (“mi hija…, en esos parajes de África, tan inhóspitos, porque esta no acaba ni la ESO y ya nos está diciendo que quiere irse a las misiones”).

No queríamos obligarla de ninguna manera, pero unos días después retomamos el tema: “Ada, ¿has pensado lo que comentamos de donar dinero en tu Comunión? Seguro que recibes muchos regalos y te sentirás bien haciendo algo por gente que lo necesita”. Confieso que durante la conversación ese diablillo que llevo dentro me hostigaba con un monólogo paralelo: (“Pues haberlo hecho tú en tu cumpleaños, que bien que te gustó que te agasajaran…, o en tu boda, o en el próximo aniversario: ¿por qué no le dices a tu santo que en vez de un detallito deis ese dinero a los pobres? Que es muy fácil cuando no te toca a ti”). “Calla, bicho, que estoy educando”… (me) le dije.

Fue una alegría cuando Ada contestó que sí, que le parecía bien. Y es que es adorable, igual que Teo, (y no porque sean mis hijos, o sí, qué más da, que para eso está el amor de madre). Así que hemos pedido a una parte de los invitados que le den dinero, y ella está convencida y contenta con la decisión.

Reconozco que estoy muyyyyyyy orgullosa de ella. Nuestra hija está madurando y, por ahora, se muestra generosa. Dudo mucho que haya influido en esta vena de altruismo el soniquete machacón con el que todos los padres torturamos a nuestros hijos nada más se asoman al increíble mundo de los parques. “Hay que compartir, Pedrito”, “Hay que compartir, que el nene no se va a llevar tu pala ni tu cubo, que sólo quiere jugar un ratito”. Y todo eso aunque el nene haya hecho ya los 100 metros lisos en categoría bebé con la pala en la mano y una sonrisa maliciosa como diciendo “tas cagao”. Si pudieran, no dudo de que nuestros peques nos dirían, “pues déjale tú las llaves de tu coche a ese papá, que no se lo va a llevar, que sólo quiere apretar el acelerador un ratito”.

Pero esa es una de las contradicciones más flagrantes de la paternidad: te digo que hagas lo que yo no estoy dispuesto a hacer. Aunque, bien pensado, ¡¡culpas fuera!!; todo es por mejorar la especie, ¿qué si no es educar? Tratar de hacer personitas mejores que nos den lecciones, como nos la ha dado a nosotros Ada. A ver si en el fondo voy a ser buena madre y todo.

Terry Gragera

One Comments to “Generosa”

  1. Antón Pirulero dice:

    No es para menos (lo de tu orgullo materno, digo)!!!. Desde luego toda una lección. Un besazo para esa niña!!!

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