Nuevo emplazamiento

Hola a todos,

desde hace un par de semanas hemos trasladado nuestro blog a la blogosfera de enfemenino. Creemos que de este modo tendremos mayor presencia y podremos llegar a más personas. Además, nos han elegido como uno de sus blogs, con un acceso directo desde la sección de maternidad, ¡todo un lujo!

 

 

 

Los contenidos serán los mismos que hemos ido haciendo aquí y podréis seguir las aventuras y desventuras de Terry cada semana.

Seguiremos escribiendo en este espacio sobre los temas propios de Creciclando: noticias, novedades, promociones,…

Y vuestra aportación sigue siendo muy valiosa así que ¡no dejéis de escribirnos!

Gracias por todo vuestro apoyo. Os esperamos.

¿Cómo entretienes a tus hijos en los viajes?

A principio de este mes de agosto lanzamos un concurso en Facebook para recoger las propuestas ANTI CQ. ¿Anti qué?

Puedes ser desesperante cuando te montas en el coche (ni te cuento si vienes de regreso) y antes de que pasen 10 minutos, cuando aún no has cogido ni la carretera, uno de los pequeñajos te pregunta “¿cuánto queda?” No, por favor, aún no!!!! Pues ahí estamos los padres, estrujándonos la cabeza para entretenerles y que vaya pasando el tiempo y los kilómetros.

A través del muro de Facebook de Creciclando o por correo electrónico recogimos propuestas ANTI CQ. Son todas geniales y hemos querido recogerlas y compartirlas. Esperamos que os sirvan y que os animéis aportando otras nuevas.

nuclearesno.gracias.9, por mensaje privado de Facebook

“Nosotros tenemos tres niñas y viajamos mucho y despacio: vamos con caravana a Alemania, Suiza, Austria y un año fuimos a Normandía y la bretaña francesa.
Un juego que les entretiene mucho es jugar ellas contra nosotros. Ellas proponen una palabra y cantan una canción en la que aparezca esa palabra, luego la tenemos que cantar nosotros y así hasta que uno falle; también jugamos a ver quién ve más animales.
Otro que les gusta mucho es que cada uno proponga una canción (luego la cantamos todos) y ¡así hemos llegado a estar cantando hora y media!
O a ver quién sabe más señales de tráfico: Les damos el mapa y les decimos una ciudad, les vamos dando pistas, al norte de Valencia pero al sur de Barcelona, tiene mar…

Julio A., en el muro de Facebook
“Entretener contando algún cuento o historia divertida e inverosímil. Ese es mi recurso que nos suele funcionar.”

Ana A., por email:
Los animales: “Se decide la categoría de animales según la edad o conocimientos de los participantes (de agua, de tierra, de aire, de mar, de río, de selva, reptiles, mamíferos, etc.)
Por turnos, cada uno va diciendo un animal, el que repita, tarde demasiado o se equivoque de grupo de animal, queda eliminado. Aunque lo más divertido del juego es ayudarse unos a otros con pistas, ruiditos o mímica; buscamos entretenernos durante un buen rato no es necesario acabar con un ganador.
Este juego podemos hacerlo con flores, ciudades, etc.”

Isabelle M., en el muro de Facebook.
Mis hijos son expertos en pasar viajes largos a pelo inventando juegos absurdos como memorizar los códigos de barras de la crema de protección solar o el juego de los “mirones“: hay que mirarse fijamente y pierde el que deje de mirar.

Carlos R., en el muro de Facebook.
Nosotros empezamos una historia inventada y por turnos hay tiene que continuarla. Cuanto más surrealista sea la mezcla de ficción y alusiones a la realidad cercana, más divertido. También jugamos a adivinar canciones que tarareamos sin letra, a ver el primer coche de un color concreto, a aguantar más tiempo sin reírse… Una cosa que les encanta es contarle historias de cuando eran muy pequeñas.

Elsa C., en el muro de Facebook.

Viajamos en una furgoneta, son 4, y van enfrentados dos a dos. Juegan a quitarse un calcetín, cuanto más apestoso mejor, y a tirárselo a la cara unos a otros. El que lo recibe grita horrorizado y el resto se parte de risa. Los calcetines van volando por el coche, acaban por cualquier parte.

Elena P., por email:

1) “Ver coches amarillos. Antes había muchos, pero ahora todos son grisesazuladosmetalizados y los amarillos, para nosotros, son piezas codiciadas. El primero que lo ve, se apunta el tanto”.

2) Imagino, Imagino. Es como el “veo,veo” pero con cosas que no tienes porqué estar viendo, y tienes que dar pistas diciendo para qué sirven.

3) Inventar una historia. Hacemos una historia en la que cada uno inventa un trocito.

4) “Piedra, papel y tijera”, pero con otras cosas. Dos jugadores y un juez. Cada uno de los jugadores tiene que pensar una palabra, y a la voz de “uno, dos, tres” tienen que decir cada uno la suya. Por ejemplo, uno dice miedo y el otro champiñón. Entonces, por turnos y con el que hace de juez poniendo mucha atención, cada jugador tiene que justificar porqué su elección gana a la otra. El miedo puede al champiñón porque se apodera de él y el champiñón no se atreve a salir de su casa, y está todo el rato llorando, y no hace más que llamar a su mamá….., contra,…. pues el champiñón puede al miedo porque, como es tan asqueroso, el miedo se va corriendo y no quiere ni olerlo porque huele “a peste”…… Hay un turno de réplica para que cada jugador aclare su postura y el juez, en función de que le gusten más o menos los champiñones, decide quien gana. Y vuelta a empezar.

Raquel S., en el muro de Facebook:
“Respecto a los juegos de viaje a nosotros nos gusta mucho jugar a ¿En qué se parece? o a ¿En qué se diferencia? Sobre todo es muy divertido con animales, en qué se parece una oveja y una vaca (tienen 4 patas, una boca, viven en la granja…) y en qué se diferencian (una hace bee, otra muu, una da lana, otra da leche,etc). Como véis es un juego que da mucho idem, puedes buscar parecidos o diferencias en formas, colores, sonidos, texturas, tamaños, … Espero que lo disfrutéis, a mi hija de 4 años le gusta mucho.

Ana del E., en el muro de Facebook
El socorrido veo-veo va pasando de generación en generación y siempre es divertido y entretenido mis niños ya son mayores y les sigue encantando nos turnamos con las palabras encadenadas uno dice una palabra y el otro comienza la siguiente con el final de esa primera palabra y así sucesivamente, es una forma de que desarrollen su imaginación y aprendan vocabulario.

Raquel B.en el muro de Facebook
Nosotros que solemos ir para el norte de España, aprovechamos la lluvia para hacer “carreras de gotas” por los cristales laterales. Cada uno elige una gota, y a medida que avanza el coche, esta se va desplazando hasta el final de la ventana. Por supuesto, gana el que haya elegido la gota más rápida. Ah, y si en el camino, la gota se “traga” otra y se hace más gorda, tiene un punto extra.

Juan Carlos A., en el muro de Facebook (sin participar en el concurso por estar fuera de plazo)

Pasatiempo “matemático”. Intentad mirar el paisaje y descubrir algún objeto que pueda “contarse”. Por ejemplo, unas vacas, o unos molinos eólicos. Ese primer objeto sirve como excusa para comenzar un itinerario de sumas y restas. “Mirad, hay cinco vacas en el prado. Si tres de ellas se van al pilón a beber agua, ¿cuantas quedan en el prado?;… a la tres vacas que van al pilón se le juntan otras cuatro que venían con el pastor, ¿cuantas vacas hay en el pilón?;… de las que quedaban en el prado, hay una que se va hacia el establo por que la van a ordeñar, ¿cuantas quedan en el prado?;… Así se van sucediendo escenas en las que hay que saber sumar y restar y hay que tener memoria para acordarse de cuantas había en cada escena. Os aseguro que puede acabar siendo un lío divertidísimo. El contador de la historia también puede ser uno de vuestros hijos y os sorprenderá lo mucho que son capaces de complicar la historia los niños para hacer que os confundáis,…

Nos han encantado todas las propuestas, pero había que elegir una. El premio sería para la propuesta más original y la ganadora es: ¡TACHÁN, TACHÁN!

La peculiar versión del “Piedra, papel y tijera”, pero con otras cosas, propuesto por Elena P.

¡Enhorabuena Elena!

El premio es el libro “Crear y reciclar. Manualidades fáciles y creativas para niños”. Un libro que nos encanta, que tiene mucho quie ver con la filosofía de Creciclando y que entretendrá a los peques en origen y destino.

 

Muchas gracias a todos por participar.

¡Que tengáis un buen viaje!

 

Así acabó la historia

Post Creciclando

Como un parque de atracciones. Así es la vida de cualquier familia con hijos, por eso a nadie le extrañará que los “sucedidos” que he venido relatando en este Blog sean totalmente ciertos.

Muchas de las historias se quedaron aquí en un punto y seguido; por eso, y como participo de la tendencia general de hacer balance a final de curso, como si aún estuviera en etapa escolar, repasaré los finales de los momentos que he compartido con vosotros a través de estos post.

Edad recomendada O cómo los padres nos empeñamos en adelantar etapas en nuestros hijos, por supuesto, fastidiando a los demás.

Ya no aguanto más, tras revivir esta experiencia en otras actuaciones infantiles, me planteo seriamente crear una asociación de damnificados. Bueno, seriamente no, es solo en mi fuero interno, pero que sepáis, padres que nos arruináis a los demás los espectáculos, que me he quedado con vuestra cara. Con la de todos.

De virus, escapadas y culpas O por qué siempre los niños se nos ponen malos cuando decidimos salir solos o tenemos citas apetecibles.

Mis hijos han seguido cazando virus, especialmente en fechas señaladas. Que hay una boda o nos juntamos para celebrar dos o tres cumples, ahí que faltamos… Ante tanta ausencia a eventos organizados por amigos, los más osados han empezado a preguntarnos si tenemos algo que esconder e incluso dudan de que haya “terceras personas”… Y están en lo cierto. Yo/mi santo, nuestro hijo y el médico.

Mil padres en uno O cómo los hombres son esos seres encantadores que crían a los hijos “a su manera”, como diría Frank Sinatra.

Sin novedad en el frente. El padre de mis hijos continúa obviando la composición de los tejidos según las estaciones, creando tendencia al combinar colores, dándoles un phoskitos como postre de la cena y riéndose ante sus trastadas cada vez que la ocasión lo merece. ¿Y yo me enfado? Qué mejor valor que la coherencia en los propios ideales.

Arggggg… ¡Piojos! O cómo unos seres tan diminutos son capaces de poner en jaque a toda una casa durante semanas.

Pues no, como era de esperar, este año tampoco nos libramos. Fue escribir el post y no más allá de 10 días después ver a uno de mis hijos rascándose la cabeza con fruición. ¡Oh, cielos!, pero si yo había tocado madera con los dedos de los pies mientras escribía sobre piojos. Pues no fue suficiente. Una vez más volví a plantearme si soy buena madre porque en esta ocasión tampoco se me pegaron. El psicoanálisis me ronda.

La teta  O cómo deshacerte de comentarios inoportunos cuando estás dando el pecho.

“¿Te gustaría tener otro hermanito?”, pregunta mi suegra un día sin más. “Sí. Yo quiero tener un hermano para tomar otra vez teta”, dice Teo. Y su hermana asiente. La pobre mujer, que no es de comunión diaria, pero está pensando seriamente en reconsiderarlo para poder soportar a la indomable de su nuera, se queda perpleja y seguro que piensa que esos más de dos años de lactancia han horadado la razón de sus nietos. Si es que nadie es perfecto.

Los celos: ¿un mal necesario? O cómo hacer que tus hijos entiendan que puedes quererlos a los dos a la vez.

Toda mi esperanza de que con el paso del tiempo los celos entre mis hijos acabarían quedándose atrás fue infundada. Es más, parece que se han recrudecido. Sus métodos para “hacerse rabiar” son cada vez más sofisticados y refinados, vamos, que estoy por preguntar en qué momento han visto CSI a mis espaldas.

Malcriar… ¿o bienamar? O cómo la gente te persigue para que no cojas a tus hijos en brazos.

Indómita, que soy una indómita. Como mis niños ya no tienen edad de que los coja en brazos de día, los mimo de noche. Que alguien que firma best-sellers dice que hay que dejar a los niños solos en su dormitorio, pues yo acompaño a mis hijos hasta que se duermen. Que se despiertan de madrugada, allí que acude su padre (que por algo es santo, ¿no?). Todo por ir contracorriente y a favor del instinto. Y que sea por muchos años.

Por cierto, Pepe abrazó por fin a su mujer y ella lloró de felicidad. España acababa de ganar la Eurocopa.

Amigos O cómo los padres nos empeñamos en elegir algo imposible: las amistades de nuestros hijos.

Tras la publicación de este post en que nombraba a dos amigas del alma: Esther y Estíbaliz, se emocionaron tanto que comenzaron a hablar a todos sus conocidos de Creciclando. La web se desbordó, el negocio se exportó al extranjero y hoy cotiza en Bolsa. Bueno… por una vez se puede soñar, ¿no? No obstante, el buen trabajo del equipo de Creciclando merece un Dow Jones y mucho más.

Caballito: historia de una mascota O cómo los padres podemos convencer a nuestros hijos de que un pez es un animal de compañía.

El pobre Caballito no recibió finalmente sepultura. Es un secreto, pero permanece con nosotros, embalsamado entre servilletas de papel y film transparente, esperando que nuestra hija se acuerde de él o se olvide para siempre. “¿Por qué no lo tiramos ya a la basura?”, he interrogado a mi santo varias veces. Él se limita a decir que no con la cabeza. Y es que un día si Ada pregunta que cuándo vamos a enterrar a su pez y le decimos que no está, me veo a su pobre padre recorriéndose otra vez los acuarios y cometiendo un asesinato para mostrarle el cuerpo incorrupto de Caballito. Y eso sí que no.

Día de la Madre  O qué hacer cuando se pierde el regalo que ha hecho en el cole tu hijo para ti.

La bonita y sin par muñeca-cuchara de palo que hizo mi santo para purgar su descuido luce hoy en mi dormitorio como si hubiera sido elaborada por las inocentes manitas de mi hijo. Y yo me pregunto cada vez que me voy a dormir: “¿qué sentirá mi marido al ver ahí su obra: culpa u orgullo?”.

Generosa O cómo pedirle a tus hijos que sean más solidarios de lo que tú eres.

36 gallinas ponedoras cacarean en Dubbo (Etiopía) gracias a Ada. Su Comunión se celebró en mayo y, tal como había anunciado, destinó el dinero que le regalaron unos cuantos buenos amigos a este propósito. Estaba feliz, casi más que con otros presentes que recibió. En su carta a los niños etíopes sólo les pedía una cosa: que a una la llamaran Cotufa y a otra Ceferina. ¡Esa es mi niña!

Goles y albóndigas de lata O cómo el embarazo altera tan intensamente las hormonas y otros sentidos.

Sigo sin probarlos: ni los berberechos ni las albóndigas en lata. Y creo que será para siempre. Amén.

Adán, Eva y los trogloditas  O cómo explicarle a tus hijos el Génesis y otros episodios religiosos.

Aunque fue la Comunión de Ada, las charlas teológicas entre mis hijos están un poco más calmadas. Han pasado de este tema al de las “partes íntimas” (¡Glup!). San Google, san Google, ruega por nosotros.

¿Y tú que quieres ser de mayor? O cómo nos empeñamos en influir en el futuro de nuestros hijos.

Tras los últimos acontecimientos, estoy replanteándome seriamente la conveniencia de que mis niños se hagan funcionarios, que como sigamos así, cuando les toque a ellos van a tener que pagar por su plaza fija: “Imagínate qué chollo, mamá, nos sale sólo por 100.000 euros”. Y lo de constructor o médico tampoco parecen buenas opciones. ¿Y la vida contemplativa? Anda que no hay conventos en España…

Playas con encanto O cómo por nuestros hijos hacemos sacrificios a los que jamás pensamos llegar.

Pues sí, nos escapamos a una playa con encanto… para mis hijos. Qué patinetes con toboganes (un lujo del modern design), qué paseo marítimo lleno de puestos (“papá, cómprame algo, cómprame, cómprame”), qué olor a fritanguilla desde los chiringuitos. ¡Una maravilla! ¿Quién cambiaría esto por una recóndita cala en la que se pudiera leer un libro tranquilamente y como único sonido se percibieran las olas del mar? Se me caen. Los lagrimones.

Más que un torneo  O cómo los padres perdemos la razón cuando compite nuestro hijo.

“Tú baloncesto, hijo, que eres alto y se te da muy bien”. Una y otra vez, una y otra vez repitiendo este mantra para que llegara la dichosa Eurocopa. Como en casa somos profanos en la materia, Teo empezó hablando de Mister Casillas (sic) y acabó el día de la final pidiendo la equipación de Iker Casillas, el-mejor- portero-del-mundo-que-tiene-una-novia-periodista. Tal cual. Y claro, ahora va vestido como él, que ya se encargó su padre de buscarle el atuendo por cielo y tierra. Y no es que Iker me caiga mal, pero me haría tanta ilusión que preguntara por Pau Gasol…

Ese día llegó O cómo se transfiguran los padres cuando sus niñas se van haciendo mayores.

Ada lleva todo el verano con su parte de arriba del bikini. Pero su padre respiró ¡y de qué manera! cuando interpretó en su fuero interno que era “producto de la presión social”, vamos que, en realidad, su niña no se está haciendo tan mayor, sino que imita al resto de niñas de su edad. La esperanza es un bien tan preciado, querido santo mío.

Darse la vuelta O cómo los padres, también los famosos, disfrutamos de otras cosas.

Tras ver en la celebración de la Eurocopa que más que un equipo de fútbol aquello era un Kindergarten el día de fin de curso, Gerard Piqué y Shakira decidieron contribuir a la causa. Y parece que lo van a conseguir.

¿Bien o en familia? O cómo los términos suegra y vacaciones son totalmente incompatibles.

Tras escribir este post me aseguré de que mis padres se dieran de baja en Internet para que nunca pudieran leerlo. Por la herencia… digo, por el disgusto, más que nada. Con respecto a mi suegra, no sé si lo leyó o no. Y lo peor, no me atrevo a preguntarlo.

Brigada antivicio O cómo los hijos se empeñan en torpedear las muestras de cariño de los padres.

Tiempo de sol, piscina, cuerpos en bikini… Bueno, que ya no estamos en edad, pero mis hijos siguen en sus trece. Son capaces de volverse a meter en el agua, aun habiéndose salido tiritando hace un minuto, con tal de separarnos a su padre y a mí de un casto abrazo. Con lo que se cotiza una pareja bien avenida…

Una “tranquila” jornada playera O cómo las suegras siempre tienen la razón.

Ya no tenemos a Yola Berrocal paseando por casa porque el labio de Teo se ha deshinchado, pero ha costado lo suyo. Cuando Suegra II decía aquello de “a ver quién os atiende por ahí” tenía toda la razón. En Urgencias no vieron otra heridita interna y el labio se infectó. Conclusión: no solo el socorrista estaba dormido en esa playa aquel día.

Tras este repaso, os dejo disfrutando de vuestros hijos el resto del verano. Creciclando y su Blog siguen en marcha, pero yo regresaré con mis post en septiembre. Quién sabe: ¿llegaré a ser la nuera preferida de mi suegra?, ¿entrará mi hijo en los alevines del Real Madrid… de fútbol?, ¿decidirá mi hija que lo de estudiar es un rollo y que quiere prepararse para entrar en Gran Hermano?, ¿seguirá sumando santidad mi santo marido? Todo esto y mucho más, a la vuelta.

Terry Gragera

 

Consumo colaborativo

consumo colaborativoHace tiempo escuchamos hablar de Rachel Botsman y su libro “What’s mine is yours: The rise of collaborative consumption” y hoy lo refrescamos de nuevo en nuestra cabeza de manos de Clemente Álvarez en su blog Ecolaboratorio.

¿En qué consiste? El término recoge distintas formas de colaboración que, básicamente, tienen en común el disfrute, el uso, la utilidad de los bienes de consumo o servicios frente a su posesión: alquilar, prestar, compartir, intercambiar en lugar de comprar. ¿Realmente necesitamos tantas cosas, las necesitamos nuevas? ¿Qué sentido tiene tenerlas almacenadas en casa una vez que han dejado de sernos útiles? Hay cosas que no necesitamos comprar sino simplemente alquilar, pedir prestado o intercambiar una vez que han dejado de tener interés para nosotros. En realidad no estamos hablando de nada nuevo y tal vez sea una vuelta al pasado en algunos aspectos, cuando las personas estaban más conectadas al menos en su círculo cercano. Y de otro modo, internet ofrece múltiples posibilidades de hacer realmente beneficioso este tipo de consumo conectando intereses de personas en todo el mundo; en la red los usuarios están acostumbrados a la posibilidad de tener un acceso frente a la posesión.
Esta es la idea de Creciclando: intercambiar aquello que ya no necesitas por algo que sí que te viene bien, dando una segunda vida a las cosas que te están quitando espacio en casa y que para otro pueden tener un gran valor y consiguiendo gracias a ellas otros bienes sin tener que poner dinero.
Este tipo de consumo ha sido destacado por la revista TIME en 2011 como una de las diez ideas que cambiarán el mundo. No sé si se cambiará el mundo pero lo que está claro es que la crisis económica hace que todos nos estrujemos un poco más el cerebro a la hora de consumir y de sacarle provecho a lo que tenemos y el agotamiento de los recursos naturales agradecerán que dejemos de producir y de generar residuos como salvajes.

En el video de Rachel Botsman en una charla TED cuenta como se pueden agrupar en tres tipos las formas que adopta el consumo colaborativo:

  • La redistribución: consiste en vender, cambiar o regalar las cosas que tenemos que han dejado de sernos útiles. En esta categoría entraría la web de Creciclando.
  • El estilo de vida colaborativo: consiste en intercambiar recursos, como por ejemplo los centros de coworking donde poder compartir oficina, los bancos de tiempo en los que se intercambian servicios, las casas compartidas para pasar vacaciones, las plazas de aparcamiento o trasteros que se comparten entre varias personas, el crowfounding, etc.
  • El servicio de producto: comerciar con servicios en vez de con productos: en lugar de pagar por tener una cosa se paga por usarla. Por ejemplo, utilizar las bicis del sistema público en lugar de tener una bici propia.

Ver el video de Rachel Botsman, TED con subtítulos en español.

Rachel Botsman termina diciendo algo que nos parece la clave de todo esto: para que el consumo colaborativo funcione necesitamos crear una comunidad y creer en ella, tenemos que confiar en el otro. ¿Estás dispuesto a hacerlo? Nosotros sí.

“This works because people can trust each other.”

Entra en Creciclando, sube lo que ya no necesites y comienza a intercambiar. Empecemos desde nosotros mismos a cambiar nuestro entorno y saldremos todos beneficiados.

Feliz año nuevo

Un poco tarde para felicitar el año ¿no os parece?

Después de las vacaciones de Navidad (al menos las de los niños) y del apoteósico día de Reyes, hemos empezado el año como quien dice ayer mismo, lunes 9 de enero.

Lo de todos los años: la tripa llena, el bolsillo vacío, … la agenda nueva con todas las hojitas en blanco para rellenar. En Creciclando empezamos el año con mucha ilusión, con ganas de hacer muchas cosas y con la esperanza de que todo irá bien.

El ambiente no es el más propicio y al escuchar los medios a uno se le queda el cuerpo un tanto encogido con tanta incertidumbre. Se oye por todos lados que el año va a ser duro así que habrá que tener más fuerzas que nunca. Pongámosle una buena cara a este mal tiempo y al menos eso que tendremos ganado.

¡Feliz año nuevo!

Presentación con aperitivo y payasos

Este próximo domingo por la mañana nos vamos a reunir con nuestros amigos y conocidos para presentarles creciclando, la red de intercambio de ropa, juguetes, accesorios… para bebés, niños y premamás.

La idea surgió de la vida misma. Desde que llegaron nuestros hijos el grupo de amigos que antes nos reuníamos tomando algo en un bar empezamos a cambiar el escenario por las merendolas en casa o las tardes en el parque. El trasiego de bolsas y trastos entre unos y otros era constante: un cochecito, ropa, la silla para el coche,… nos íbamos prestando de todo intentando unos deshacerse de cosas que ya no iban a necesitar y otros buscando ahorrarse un dinero y no comprar a lo tonto. Y así pasó el tiempo hasta que decidimos ampliar esta red casera por una gran bolsa común en internet, multiplicando las posibilidades de beneficiarnos todos.

El proyecto nos hace mucha ilusión y queremos compartirlo con vosotros, así que allí os esperamos.

Nuestra querida amiga la Doctora Melosita y su amigo el mago estarán con los pequeños… ¿con qué nos sorprenderán?