La huerta de Anidan

Hace unos meses que os conté la extraordinaria labor que realiza Anidan en Lamu (Kenia) y hoy os quiero informar, y ojalá que también involucrar, en un nuevo proyecto: la huerta.

La huerta lleva funcionando solo unos meses pero con unos resultados estupendos. La iniciativa surge de la colaboración de un ingeniero agrónomo quién, a pesar de estar hablando prácticamente de cultivar en la playa, con un terreno totalmente arenoso, garantizó la total viabilidad del cultivo de hortalizas.

Llevaron tierra de la costa de Manda, para mezclar con la arena y el resultado es que el orfanato se está abasteciendo de sus propias hortalizas, acelgas, espinacas, y hay productos como el tomate que ya está produciendo excedentes. Si tenemos en cuenta que el gasto en alimentos se ha triplicado, el hecho de que puedan autoabastecerse en parte, es de vital importancia.

Se han contratado a dos hortelanos nativos y, bajo su supervisión, trabajarán los niños mayores de 13 años para dar así una formación a los que no van a continuar los estudios.

El proyecto me parece precioso, espero que compartáis esta idea conmigo. Os pido, a los que ya colaboráis, que sigáis haciéndolo y a los que todavía no participáis, que lo hagáis en la medida de lo posible.

Sara B. / Madrid

La huerta de Anidan

El pasado mes de agosto se comenzó a trabajar en una pequeña huerta, a pesar de que los locales aseguraban que en Lamu era prácticamente imposible que creciera algún tipo de verdura debido al tipo de tierra y las alta temperatura de la isla.

Con solo unas cuantas semillas, un sistema de reciclaje de agua de uno de los grifos de la entrada y una bomba de agua manual comenzaron a sembrar durante sus vacaciones de colegio.

Poniendo mucho trabajo, esfuerzo y cariño de todos y ayudados especialmente por los más pequeños, araron la tierra, construyeron semilleros y consiguieron que comenzaran a crecer las verduras. 

Desde septiembre se ha profesionalizado la huerta para obtener mayor productividad, contratando a dos trabajadores que llevan a cabo el laboreo del suelo, el mantenimiento de la huerta, el riego, el abonado,…

El riego se realiza utilizando el agua del pozo a primera hora de la mañana y última de la tarde, para evitar las horas de máximo calor o insolación, pues se pueden producir pérdidas por evaporación y fisiopatías en las plantas.

El abonado de superficie se realiza con el cultivo ya establecido y consiste en esparcir el estiércol y compost (hecho por ellos mismos) sobre el pie de la planta. 

Se busca la diversidad para el éxito de los cultivos. Hasta ahora se han plantado tomates, berenjenas, pimientos, batata, y un tipo de espinaca, pero van a realizar a lo largo del año rotación de cultivos.

El presupuesto anual de la huerta es de:

• Salarios 34,000 x 12 = 408,000Ksh = 3,885€

• Material 4,000 Ksh = 38€

• Semillas, tierra, etc… 42,000 Ksh = 400€

  • Total: 4.323€

Gracias a la huerta, además de alimentar con verduras frescas a los 254 niños de Anidan estaremos dando trabajo a dos personas y demostrando a la población de Lamu que si se trabaja la tierra se consigue comida.

Número de cuenta de Anidan: 2038 1701 98 6000227730

 

Consumo colaborativo

consumo colaborativoHace tiempo escuchamos hablar de Rachel Botsman y su libro “What’s mine is yours: The rise of collaborative consumption” y hoy lo refrescamos de nuevo en nuestra cabeza de manos de Clemente Álvarez en su blog Ecolaboratorio.

¿En qué consiste? El término recoge distintas formas de colaboración que, básicamente, tienen en común el disfrute, el uso, la utilidad de los bienes de consumo o servicios frente a su posesión: alquilar, prestar, compartir, intercambiar en lugar de comprar. ¿Realmente necesitamos tantas cosas, las necesitamos nuevas? ¿Qué sentido tiene tenerlas almacenadas en casa una vez que han dejado de sernos útiles? Hay cosas que no necesitamos comprar sino simplemente alquilar, pedir prestado o intercambiar una vez que han dejado de tener interés para nosotros. En realidad no estamos hablando de nada nuevo y tal vez sea una vuelta al pasado en algunos aspectos, cuando las personas estaban más conectadas al menos en su círculo cercano. Y de otro modo, internet ofrece múltiples posibilidades de hacer realmente beneficioso este tipo de consumo conectando intereses de personas en todo el mundo; en la red los usuarios están acostumbrados a la posibilidad de tener un acceso frente a la posesión.
Esta es la idea de Creciclando: intercambiar aquello que ya no necesitas por algo que sí que te viene bien, dando una segunda vida a las cosas que te están quitando espacio en casa y que para otro pueden tener un gran valor y consiguiendo gracias a ellas otros bienes sin tener que poner dinero.
Este tipo de consumo ha sido destacado por la revista TIME en 2011 como una de las diez ideas que cambiarán el mundo. No sé si se cambiará el mundo pero lo que está claro es que la crisis económica hace que todos nos estrujemos un poco más el cerebro a la hora de consumir y de sacarle provecho a lo que tenemos y el agotamiento de los recursos naturales agradecerán que dejemos de producir y de generar residuos como salvajes.

En el video de Rachel Botsman en una charla TED cuenta como se pueden agrupar en tres tipos las formas que adopta el consumo colaborativo:

  • La redistribución: consiste en vender, cambiar o regalar las cosas que tenemos que han dejado de sernos útiles. En esta categoría entraría la web de Creciclando.
  • El estilo de vida colaborativo: consiste en intercambiar recursos, como por ejemplo los centros de coworking donde poder compartir oficina, los bancos de tiempo en los que se intercambian servicios, las casas compartidas para pasar vacaciones, las plazas de aparcamiento o trasteros que se comparten entre varias personas, el crowfounding, etc.
  • El servicio de producto: comerciar con servicios en vez de con productos: en lugar de pagar por tener una cosa se paga por usarla. Por ejemplo, utilizar las bicis del sistema público en lugar de tener una bici propia.

Ver el video de Rachel Botsman, TED con subtítulos en español.

Rachel Botsman termina diciendo algo que nos parece la clave de todo esto: para que el consumo colaborativo funcione necesitamos crear una comunidad y creer en ella, tenemos que confiar en el otro. ¿Estás dispuesto a hacerlo? Nosotros sí.

“This works because people can trust each other.”

Entra en Creciclando, sube lo que ya no necesites y comienza a intercambiar. Empecemos desde nosotros mismos a cambiar nuestro entorno y saldremos todos beneficiados.

El aprendizaje cooperativo

Todos nos hemos dado cuenta alguna vez que no hay mejor manera de aprender una cosa que tener que explicarla: dar una clase, una conferencia o hacer los deberes con tus hijos. No solamente lo entiendes mejor sino que lo recuerdas con más facilidad. Esta es la base del aprendizaje cooperativo, una forma de trabajar en las aulas de la que nos hablaron el otro día en una charla en el colegio de mis hijos.
Los enfoques tradicionales en el aula tienen como objetivo que el niño aprenda, independientemente de lo que aprendan los demás; en algunos casos, incluso, cuando el modelo es competitivo el objetivo del niño es aprender más que los demás. En el aprendizaje cooperativo, sin embargo, el objetivo del alumno es aprender pero también que aprendan los demás. Se trata de utilizar las interacciones entre el profesor y el alumno y también las interacciones entre los alumnos.
En un enfoque tradicional es muy difícil asegurar que todos los alumnos participan de manera equitativa y dar respuesta a las diferencias individuales. El aprendizaje cooperativo trata de aprovechar esas diferencias y de potenciar la participación de todos.
No se trata simplemente de poner a los alumnos en grupos y que trabajen juntos de vez en cuando. El aprendizaje cooperativo tiene sus dinámicas de trabajo, recursos y metodologías. Cada aprendizaje incluye trabajo individual (en aula y en casa) y trabajo cooperativo. De esta manera el alumno con más capacidades, al explicar, estará reforzando sus aprendizajes y el alumno con menos capacidad recibe un apoyo doble: del profesor y de sus compañeros. La evaluación, por otro lado, no cambia: sigue habiendo notas, exámenes… pero existe la posibilidad de poder evaluar también el trabajo en grupo, como equipo.
El objetivo del colegio ya no puede seguir siendo solamente la trasmisión de información: los niños tendrán que aprender a comunicarse, trabajar en grupo, adaptarse a distintas personas y controlar sus emociones.
Según la experiencia, los colegios que están implantando el aprendizaje cooperativo en sus aulas consiguen mejorar el nivel académico de los alumnos pero también el ambiente en clase y la relación profesor-alumno. Por supuesto no se trata de cambiar todo de un día para otro: los profesores necesitan una formación específica y un plan de cambio progresivo.
Al salir de la charla pensé que esto no era interesante para mí solamente como profesional sino también como madre: ¿Cómo ayudamos a nuestros hijos a estudiar? ¿Por qué en vez de hacerles tantas preguntas cerradas no les pedimos que nos expliquen lo que han entendido? ¿Por qué no les pedimos que nos preparen un examen y luego nos lo corrijan?
Probablemente como todo cambio, sobre todo en educación, implica esfuerzo y un cierto grado de incomodidad inicial pero al final vale la pena.

Isa / Madrid

¿Conocías este método de aprendizaje? ¿Tienes alguna experiencia que contarnos sobre este u otro método? Escríbenos a blog@creciclando.com  y, si publicamos tu post, conseguirás 5 puntos para canjear en creciclando.

Anidan, Casa de Lamu en Kenia

Necesito ayuda para sacar adelante un proyecto con el que me he comprometido.

Llevaba tiempo buscando un proyecto con el que colaborar y finalmente conocí la labor que está realizando una gente estupenda en Kenia que, creo, se merecen toda la ayuda que se les pueda prestar.

Rafael Selas es el ombligo de todo esto. En el año 2002, este productor madrileño acude a la boda de un amigo en Kenia y queda impactado con la miseria que ve, principalmente por la situación de los niños que viven en la calle. Decide vender todas sus cosas y plantarse allí. Comienza alquilando una casa en el pueblo de Lamu y recogiendo niños huérfanos o abandonados a los que mantiene con sus ahorros y la ayuda de su familia. Actualmente tiene una casa de acogida donde más de 200 niños reciben alimento, educación y, sobre todo, donde tienen un hogar. Podéis ver toda la información en www.anidan.org

Este hombre no tiene detrás una “super ONG” que le respalde. Cuando fui a conocer ANIDAN, me encontré con que la sede es el salón de la casa de Antonio y Margarita, los padres de Rafael, que dedican su jornada de jubilados a trabajar para estos nietos sobrevenidos. Ahora han alquilado un estudio de una estancia en la que tienen su pequeña oficina.

Las cosas no han mejorado en Kenia. A la casa siguen llegando huérfanos del sida o la malaria, niñas que huyen de matrimonios forzosos o niños cuyas madres están en la cárcel. La crisis ha multiplicado por cuatro los precios de los alimentos y ha dejado a Anidan sin alguno de sus socios.

Cuando comencé a colaborar con Anidan la acción prioritaria era atender las necesidades de un grupo, sobre todo de mujeres y niños, de la etnia Borana que se había establecido cerca de Lamu de manera muy precaria. Se trata de tribus que se dedicaban al pastoreo y que se han quedado sin nada debido a la sequía que asola el país y los conflictos de países vecinos como Somalia. Los niños estaban en tal estado de desnutrición que se morían en dos meses. A base de papillas nutricionales les sacaron adelante y algunos viven ya en la casa de acogida y muchas de las madres borana trabajan ahora mismo en Anidan.

El proyecto para el que necesitamos colaboración en este momento es el de sufragar el preescolar del orfanato, que es donde están muchos de los niños porque, aunque algunos tienen 8 o 9 años, nunca habían ido al colegio. Ahí aprenden a leer y escribir antes de incorporarse al colegio público. El gasto que estamos cubriendo es una partida de aproximadamente 700 euros mensuales (aunque varía levemente porque hay niños que pasan al cole y otros que entran en preescolar).

Se trata de sufragar un proyecto muy concreto y además, en este caso, tendremos la seguridad de que el 100% de la ayuda está llegando al sitio donde la necesitan. No hay intermediarios, no hay gastos superfluos asociados, no hay grandes estructuras organizativas detrás que mermen la ayuda que prestamos.

Se ha abierto una cuenta en Caja Madrid que tiene como titular a ANIDAN (2038-1701-98-6000227730) para canalizar esta ayuda. Si quieres colaborar, cualquier aportación mensual es bienvenida. Lo mejor es la continuidad, que sea una transferencia permanente.

Mi compromiso con Anidan es el de buscar aportaciones para poder cubrir las necesidades del preescolar del orfanato: profesores, uniformes (que son obligatorios en Kenia), material escolar, etc. El compromiso es grande, confío en vuestra ayuda.

Sara B. / Madrid