Galletas de corazón

Hoy hemos hecho en casa galletas “de corazón”. Quiero decir, galletas con forma de corazón. Aprovechando que se acerca San Valentín, y que cualquier excusa es buena para hacer nuevas galletas, me he puesto con los niños manos a la obra.

Para la decoración, hemos utilizado fondant (rojo, por supuesto) y un poquito de glasa del mismo color. El fondant es una pasta de azúcar (como la plastilina) que se puede comprar en tiendas especializadas o hacer en casa fácilmente con nubes de azúcar y azúcar glass. Yo siempre lo he hecho en casa, pero esta vez me apetecía probar el fondant de tienda. A los niños les encanta decorar con él, porque ya os he dicho que es como la “plasti”, pero encima se puede comer y es dulce. La glasa es una mezcla de clara de huevo y azúcar glass, ideal para decorar galletas. Se puede hacer con claras de huevo o con merengue en polvo. Casi siempre la hago con claras de huevo pasteurizadas, mezclando 200 gr azúcar glass por clara de huevo y batiendo, hasta obtener una consistencia como de “crema de dientes”. La glasa es blanca, pero se puede teñir con colorantes alimentarios para conseguir el color deseado.

La receta es muy sencilla y a los niños les encantan estas galletas, por eso queremos compartirla con vosotros y animaros a que las hagáis en casa.

Ingredientes:

  • 200 gr de azúcar glass
  • 1 huevo a temperatura ambiente
  • 1 cucharada de aroma de vainilla
  • 500 gr de harina

Para la decoración:

  • Fondant de color rojo
  • Glasa de color rojo.

… y además, cortadores de galleta grandes en forma de corazón y palitos de madera para brochetas. Lo primero es preparar la masa de las galletas. Hay que hacerla con algo de antelación, ya que debe enfriar en la nevera, al menos un par de horas. La preparación de la masa es muy sencilla. Hay que batir la mantequilla e ir añadiéndole el azúcar glass, hasta obtener una mezcla cremosa. Entonces, se echa el huevo y el aroma de vainilla y se sigue batiendo hasta que se incorporen bien a la mezcla. Finalmente, se añade la harina en dos veces y se trabaja hasta que quede totalmente integrada. Esta masa tiene bastante harina y cuando la incorporéis toda, puede quedar algo dura y difícil de trabajar con el accesorio de varillas de la batidora de mano. Yo os recomiendo que utilicéis al final un accesorio para amasado, o lo terminéis directamente a mano. Os lo digo porque yo he quemado un par de batidoras.

Una vez que esté hecha la masa, se hace una bola con ella, se deja enfriar en el frigorífico un par de horas, y luego se extendiende con un rodillo o botella, dejándola en un grosor de unos 5 y 7 mm, cortarla con cortadores de galleta, y meterla en el horno previamente calentado a 180º, durante unos 8 o 10 minutos.

Yo esta parte de la receta la hago un poco diferente: cuando termino de hacer la masa la divido en dos partes, pongo una de las partes sobre un film transparente y la cubro con ese mismo papel. Le paso el rodillo por encima y así obtengo una lámina del espesor deseado, envuelta en papel de plástico, que meto al frigorífico directamente, sin “enguarrinar” demasiado. Hago lo mismo con la otra parte de la masa.

Una vez que la masa se ha enfriado y cogido consistencia se saca del frigo, se le retira el papel plástico de encima y se corta con cortadores en forma de corazón, colocando las galletas sobre la bandeja del horno. Los recortes de masa se unen, se vuelven a extender con el rodillo entre las dos láminas de film plástico, y se vuelven a meter al frigo, para que cuando se endurezcan un poquillo, sacarlos y volver a recortarlos. Con las cantidades indicadas salen entre 25 y 30 galletas grandes.

Las galletas horneadas deben quedar blanquitas, es decir que cuando veáis que empiezan a oscurecerse un poquillo por los bordes, sacadlas del horno. Es en este momento, recién salidas del horno y todavía blanditas, cuando hay que pincharles el palito de brocheta. Hay que tener muchísimo cuidado de no quemarse y no romper la galleta (no es un trabajo para los “peques”). También se pueden hornear directamente con el palito pinchado, pero a mi me parece mucho más “rollo”.

Una vez que tenemos las galletas con el palito y se han enfriado, se les coloca la decoración. Esta parte y la de recortar las galletas, es con la que más disfrutan los niños. Nosotros hemos utilizado fondant rojo. El fondant se extiende con rodillo sobre una superficie hasta dejarlo finito, pero que se pueda manejar sin romperse al colocarlo encima de las galletas.

Una vez extendido, hemos pasado por encima unos rodillos grabadores que me acaban de regalar, con los que se quedan impresos unos motivos muy chulos. A los niños les ha encantado el invento, pero yo confieso que a este rodillo hay que cogerle el truquillo. Cualquier cambio en la presión que ejerces sobre el o en la velocidad con que lo pasas, produce irregularidades en el grabado sobre el fondant. Una vez extendido y grabado el fondant, lo hemos cortado con el mismo cortador que las galletas, y, con mucho cuidadito, lo hemos colocado encima de la galleta, pegándolo con un poco de glasa diluida.

Para rematar, hemos puesto por los bordes del fondant unas bolitas de glasa roja con manga pastelera y una boquilla del número 2. Y este ha sido el resultado. Espero que os guste.













Luis, Violeta y Elena P. / Madrid

Bizcocho de yogur

Esta receta es tan simple y facilona que me da hasta vergüenza ponerla pero me encanta porque la he hecho mil veces con mis niños y siempre es una fiesta: hacerlo, verlo crecer y comérselo.

Necesitas:

  • un yogur natural (o de limón)
  • 3 huevos
  • harina
  • azúcar
  • aceite
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • ralladura de limón (si el yogur es de limón, no la pongas)

El vaso del yogur es la medida de los ingredientes y es muy fácil de recordar: 1, 2, 3: 1 yogur, 2 de azúcar, 3 de harina.

Lo primero es montar los huevos. Vacía el yogur en un cuenco y quédate con el vaso del yogur como medida. Lo llenas dos veces de azúcar y se lo añades despacio a los huevos, mezclándolo bien. Después se incorpora el yogur con cuidado. A continuación va la harina (3 vasos de yogur llenos de harina), una cucharada de aceite y la ralladura de limón. Mézclalo bien y al final agrega la levadura.

Untas un molde con mantequilla en el que viertes la mezcla y lo metes en el horno ya caliente a 160º-170º durante algo menos de una hora o hasta que veas que metiendo un cuchillo sale limpio.

Lo sacas, lo dejas enfriar y lo decoras con azúcar glass por encima o viertes chocolate fundido o tal cual.

A veces también le pongo trozos pequeños de manzana o de plátano a la mezcla que luego se deshacen y casi ni se notan pero le dan otra gracia.

Elsa Charcos / Madrid